Bitácora poético/cletera...que es lo mismo ni es igual
Journal for poetry and cycling lovers ...that is the same yet it's not equal

viernes, 6 de enero de 2017

Fall in Autumn - 17th entry -

FALL IN AUTUMN
                     540 days off season


entry 17  From praying to bathing

               Venta Belgarium, como la llamaron los romanos, prontamente sería convertida en la primera capital de Inglaterra. Mucho antes de que la posta le fuera entregada a Londres, Winchester, con su portentosa catedral construida a lo largo de cinco siglos, y su Great Hall, construido en algún punto del siglo XIII y albergando la artúrica mesa redonda (o así se pretende), se erige hoy como la capital administrativa del condado de Hampshire. Un paseo por sus calles es remontarse un par de siglos no particularmente por su trazado comercial ni su arquitectura más vigente, sino porque alberga algunos de los edificios más antiguos de Inglaterra. Además de los ya mencionados, el Wolvesey Castle se alza desde sus ruinas que datan de 1110, en el mismo sitio donde alguna vez se ubicase una edificación de tradición sajona.  Así también, el Hospital de St. Cross, fundado en 1130 y el Winchester College, con alrededor de 600 años de antigüedad, defienden orgullosamente el título de ciudad de reyes y sacerdotes con el que Winchester se presenta al mundo actual, uno donde las tecnologías instantáneas y la futilidad son ley. Datando en su primera construcción de 1545, y luego siendo reformulada en 1834, “La Viñita” por otra parte, se levanta como una pequeña capilla junto al antiguo Cerro Blanco en la comuna de Recoleta. Su continuidad, puesta en duda por sendos movimientos telúricos, se ha visto no sólo expuesta a los avatares de la naturaleza sino también a la desidia de una comunidad sino desinteresada en la misma, al menos impotente ante su progresiva y aparentemente irrevocable destrucción. En la misma línea, el antiguo templo a San Francisco ubicado junto a la antigua Cañada de Santiago, se levanta ahí en su versión actual desde 1865. Su primera versión, llevada adelante en material de adobe y por mano indígena, data de 1575. Terremotos en 1583, 1647, 1710, 1985, y otras sendas demoliciones interiores motivadas por razones estructurales, políticas y/o económicas han hecho que este templo se convierta en ruinas y sin embargo sea erigido nuevamente una y otra vez. Muy lejos de ahí se encuentra Bath. Conocida como Aquae Sulis en tiempos del Imperio Romano, la ciudad patrimonio data del año 43 EC y cuenta con no sólo magníficas muestras de la huella latina en tierras británicas como los Baños Romanos y los Muros defensivos de la ciudad, sino también con deslumbrantes edificaciones post romanas como la Abadía de Bath construida en el siglo VII, medievales como el St. John´s Hospital erigido en 1180, y modernas como The Circus, edificado en 1768. “Las aguas de Minerva” como también fuere conocida la ciudad, es flanqueada por el río Avon, el cual encierra la ciudad entre sí y los cerros circundantes, haciendo de Bath un museo enmarcado por verdes y boscosas áreas rurales. Llena de tiendas que han respetado su tradicional arquitectura y los pálidos tonos de sus edificaciones más antiguas, la ciudad es también abundante en iglesias de gran magnitud, dispersas por todo el plano de la ciudad y coronando sus torres con elaborados detalles de mampostería. Caminando por las añosas calles de Winchester y luego por los escuetos pasajes en Bath consideré cuánta relación podrá tener esto con la manera en que el carácter nacional ha sido forjado. En Inglaterra, carentes de terremotos, tsunamis, volcanes y otra variopinta gama de desastres naturales, se ha podido desarrollar y mantener en el tiempo el designio de distintas manifestaciones arquitectónicas y urbanísticas. Desde vestigios neolíticos como Stonehenge, pasando por construcciones clásicas, normandas, medievales y modernas, Inglaterra se aferra a sus tradiciones de la misma manera en que el chileno medio se aferra a su resiliencia. Orgullosos de su pasado, los ingleses caminan por sus cuidadas ciudades y las ofrecen al mundo como un ejemplo de civilidad e historia, modernidad y clasicismo, tradición y linaje. Los chilenos, por otra parte, dependemos de nuestra tierra, nuestro mar y nuestras montañas. Dependemos de sus riquezas, de su generosidad y sobretodo, de su clemencia; como una pequeña flor en el desierto del infortunio, Chile no puede darse el lujo de poseer la más bella arquitectura de la tierra, pero sí la del cielo.





The Round Table at the Great Hall – Winchester     
Pulteney Bridge – Bath


Fotografía/Photo por/by David Lethei

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