Bitácora poético/cletera...que es lo mismo ni es igual
Journal for poetry and cycling lovers ...that is the same yet it's not equal

lunes, 30 de enero de 2017

Fall in Autumn - 22nd entry -

FALL IN AUTUMN
                     540 days off season


entry 22  Jurassic Coast (and Across the sea)

               250 millones de años atrás, el planeta al que llamamos Tierra lucía muy diferente a como podemos pretender trazarlo hoy en día. Nuestras tan preciadas fronteras, fueren estas geográficas o políticas, eran inexistentes y toda la corteza se agrupaba en una masa única a la que los geólogos han denominado “pangea”, o toda la tierra según versa la traducción desde el griego. Vestigios fósiles de dichas épocas han podido hallarse en la actualidad en lugares tan disímiles como China y Australia, México y Etiopía, o Argentina e Inglaterra. Precisamente en esta última es posible hallar un vasto banco de información prehistórica en toda la costa sur, desde los acantilados en Dover hacia el este, siguiendo la línea de la costa en dirección opuesta hasta llegar a Portland e incluso más allá. La denominada Costa Jurásica, patrimonio de la Humanidad según UNESCO, se extiende por cientos de kilómetros sirviendo de muralla natural entre las tierras británicas y las aguas del Canal de La Mancha (o English Channel), separando así la nación inglesa del resto de Europa. Eso es hoy en día por supuesto. Rastros de períodos tan antiguos como el Triásico, Jurásico y Cretácico han sido hallados en las perfiladas laderas de la mencionada costa, volviéndola un imán no sólo atractivo para aquellos que se dedican a las Ciencias de la Tierra sino también para turistas y viajeros por igual. Largos senderos permiten al caminante desplazarse de punta a cabo por una ruta donde la historia de la prehistoria puede leerse en las rocas, las marcas en la arena, los bosques fósiles y las más diversas creaturas petrificadas entre la cal y la arcilla. Poole, Bournemouth, Swanage y Weymouth sirven de enclaves de paso, pueblos, marinas, playas y lugares de descanso en los cuales recuperar energías en pos de proseguir la larga caminata por el sendero costero, uno que promete apreciar desde las alturas las insospechadas formas en que la geografía erosionada ha servido de telón de fondo para un paisaje fósil de inusitada belleza y unicidad. Mas no sólo prehistoria puede ser hallada siguiendo la costa jurásica. Adentrándose tan sólo unos cuantos kilómetros tierra adentro, el condado de Dorset destaca por lugares tan pintorescos como Dorchester, con sus calles añosas y sus bastiones de guerra; Christchurch, con sus ruinas normandas y sus cisnes junto a la desembocadura de los ríos Avon y Stourt; y Corfe Castle, que como bien designa su nombre, humea sus chimeneas de piedra bajo la atenta mirada de un castillo en ruinas de mil años de antigüedad. Mención aparte para el gigante de Cerne Abbas, una figura de 55 metros de alto por 51 de ancho, delineada en tiza en la ladera de una colina a unos 10 kilómetros de Dorset, y que representa a un hombre con el pene erecto y sosteniendo una maza en su mano derecha. Viajar en tren por las grandes praderas que conectan el condado y a las villas que lo nutren es sin duda una experiencia de inusitado encanto, y sí a eso se le agrega la caminata por las escarchadas arenas de la costa, el panorama completo se ofrece como un atractivo sin igual. Las vistas, más allá de los grandes acantilados, desde donde puede atisbarse las peculiares formaciones rocosas de la Durdle Door que, como un saurio prehistórico, parece hundir su largo cuello en las gélidas aguas del amplio canal, permiten al espectador adentrarse hasta donde la mirada alcance e incluso pretender ver más allá de los límites que el horizonte impone. La Tierra ya no es una sola como solía, y la sola presencia de lugares desconocidos más allá de las aguas es capaz de despertar la curiosidad y el brío que movilizan a todo viajero. Ahí, mirando desde la Costa Jurásica el ancestral pasado escrito en las paredes de piedra, el mar parece ser el mismo, la misma entidad ingobernable desde hace millones de años, la misma masa acuosa que es a la vez barrera e invitación, una puerta ofrecida a la voluntad de los hombres, de ir más allá como alguna vez lo pretendieron los exploradores que desde estas mismas costas contemplaron lo desconocido, y se aventuraron a través de los océanos. Hoy el mapa ya no es un misterio como alguna vez lo fuese, mas el sentido de aventura perdura con la misma fuerza en el corazón de los hombres, de los que se atreven, y de los que lo sueñan, la puerta del mar parece siempre abierta para el que la quiera atravesar.



Durdle Door – Dorset

Fotografía/Photo por/by David Lethei

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